Casada, dos hijos... uff esto huele a vieja... o a plenitud, según se mire... (intento consolarme...)
Me hago mayor, algunas cosas cambian.
Este año, por ejemplo he anticipado la celebración de mi cumpleaños adelantándola un par de días para poder disfrutarla en sábado junto a mi gente, ya que cada vez es más difícil hacer celebraciones nocurnas entre semana.
He tenido la suerte de estar de nuevo acompañada por amigos y familia
Mi benjamín tiene ya tres meses que se han pasado volando. Como siempre en esta casa no paramos de hacer cosas, pero mi niño se toma su tiempo para descansar.
De momento parece muy tranquilo, no llora casi nunca, protesta un poco cuando quiere comer o si hace mucho calor y le encanta estar al fresquito en la terraza.
Aun no duerme del tirón toda la noche, se despierta para hacer una toma, pero sólo hace un pequeño gruñidillo y acto seguido lo meto en la cama y ya está, hasta la mañana siguiente.
Pesa ya 6250gr y la ropita enseguida se le queda pequeña.
Así era hace un mes, el día que hizo los dos meses, 5 kilos
y este es Gael el 15 de julio, cuando ha cumplido 3 meses...
Me encanta mirarle, me relaja darle el pecho mientras intento averiguar de qué color van a ser sus ojitos.
Hace ya un par de semanas que nos escapamos a Setenil. Intentamos ir de vez en cuando, al menos una vez al año, pero esta vez llevábamos compañía, no sólo íbamos la familia (María, los Pablos, Vera y nosotros) sino que nos llevamos a parte de nuestro clan findesemanero.
Setenil es un pueblo muy bonito, pequeño, con encanto.
Hay cosas que no podían dejar de visitarse
Oliver quiso recordar esta imagen
pero a mí no se me quitan de la cabeza algunas como esta
Lo siento Leyre, ese es tu padre...
Pero lo mejor fue que los niños se lo pasaron genial.
Yo desconecté de Alicia esos dos días. Sólo tenía que ver cómo ella y Pablo se tiraban mutuamente arena en la cabeza mientras danzaban desnudos a sus anchas por la limosna.
Ha quedado pendiente un arroz, asi que volveremos... ¡qué bien!